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lunes, 19 de octubre de 2009

CAMINATA LA CULATA - CERRO PAN DE AZUCAR - ALTO DE TUCANI SIERRA LA CULATA MERIDA VENEZUELA

VISTA PANORAMICA DEL VALLE DE LA SIERRA LA CULATA HACIA EL NORTE CONDUCE A VALLE MIFAFI A LA IZQUIERDA LLEVA A MUCUCHIES
VALLE EN LA PARTE NORTE DEL PICO PAN DE AZUCAR CONDUCE A LA VENTANA (PASO) HACIA LA MUSUI, MUCUCHIES, VALLE MIFAFI


VALLE ARRIBA DEL PICO PAN DE AZUCAR (UNA HORA DE CAMINO)

VENTANA QUE SEPARA LOS VALLES DEL RIO ALBARREGAS DEL VALLE QUE LLEVA A LA MUSUI
































































































































































































































Avanzando por el camino que va en ascenso hacia la izquierda del caminante se recorre el sendero que pasado varios siglos, aun resiste las inclemencias del tiempo, de la acción de la erosión y otros elementos que lo han deteriorado; muestra los bordes del camino en algunos trechos intactos con grandes piedras removidas de los alrededores y colocadas unas al lado de otras, también acumulando en forma de muros, que denota el enorme esfuerzo de varias generaciones de trabajadores, principalmente de indígenas, que a la llegada de los españoles conformaron numerosos poblados; los naturales fueron agrupados en Encomiendas, figura jurídica, administrativa y operativa, mediante la que los conquistadores en nombre del Rey, se aprovecharon de la mano de obra de forma gratuita para entre otras actividades construir las redes de caminos, ampliar otras y dar mantenimiento a las vías que requerían de forma inmediata el modo de producción mercantilista impuesto por la Corona Española, sistema económico que en lo interior de la provincia de Mérida adquirió característica de sistema de trabajo esclavista.
Es de resaltar que los bordes de trechos largos del sendero aun están en buenas condiciones, habiendo transcurrido varios siglos, en la construcción de los caminos se emplearon las técnicas de edificación vial empleadas por los romanos en Europa, conocimiento traído por los recién llegados españoles.
Esta parte del sendero bordea los terrenos fangosos del fondo del valle, por lo que se prolonga en dirección hacia la base del cerro Pan de Azúcar en dirección hacia el abra que comunica este valle con el camino que conduce hacia La Culata y la ciudad de Mérida.
Esta ruta fue empleada por viajeros y comerciantes que se trasladaban por la región norte del estado Mérida, los provenientes del estado Barinas, Trujillo, Portuguesa, Apure, llanos de Casanare (Colombia). Los que subían desde el sur del lago de Maracaibo (puertos lacustres y el principal de la ciudad de Maracaibo).
En la Culata, tomaban el sendero llamado Camino Nacional que se consideraba uno de las rutas de comunicación más importante de la ciudad de Mérida por la parte norte, comunicándola con el Lago de Maracaibo por el camino Llano Rucio, Mesa Julia, Tucaní (siguiendo la cuenca del río Tucaní, el camino baja por las márgenes de este caudal).






















domingo, 25 de enero de 2009

Si usted desea participar en este blog mediante la inclusión de su experiencia, información sobre el tema: anécdotas, leyendas, fotografías u otras que Ud considere relevante, por favor envíalas por eagronet0101@hotmail.com o eagronet0101@yahoo.com, eagronet0101@gmail.com la incluiremos con mucho gusto, por lo que, siempre estaremos agradecidos por su deferencia y atención.

Consejos de montañista: la utilización correcta de su mochila (I).
Por Pablo Edronkin


Equipo para la Aventura Supervivencia Montañismo y Escalada Deportes Extremos y Tradicionales Viajes y turismo Fotografía y Video Amistades Motivación Liderazgo Salud Natural Cursos Ecología y Jardinería Subastas Vehículos ¿Buscando Empleo? Juega y planta un árbol
"En las diversas paradas y descansos que se hacen durante el transcurso de una excursión o expedición, es necesario controlar que antes de partir nadie se olvide ningún objeto, ni que tampoco nada se extravíe. Las detenciones durante la macha, en general son momentos de riesgo desde el punto de vista logístico.
Puede ocurrir, por ejemplo, que una parte del equipo personal de alguien se caiga de la mochila en la que es transportado. Esto puede ocurrir en cualquier momento, pero al sentarse durante un descanso, quitarse la mochila y dejarla sobre el suelo, las posibilidades de que algo se extravía son mayores que cuando se camina.
El Valle de El Bolsón al efectuarse la primera parada en una marcha.Las mochilas de 70 kg llevan los componentes de un refugio quelos exploradores de esta expedición construirían poco después.

Los descansos deben hacerse deforma regular, y el tiempo asignado a cada uno de ellos, que usualmente debería ser de unos diez minutos, tiene que emplearse entre otras cosas, para revisar que el equipo transportado está en orden.
Todo el sistema de correaje de una mochila tiende a aflojarse con el uso y sobre todo, cuando se lo manipula directamente.
Las correas y cierres de las mochilas son importantes, pero el hecho de armar correctamente las mochilas, y una adecuada preparación de las mismas antes de iniciar la caminata son fundamentales. No hay nada que reemplace a una mochila bien armada, por más que las correas se revisen frecuentemente, y por más que se hagan todas las paradas necesarias para descansar.
Exploradores a punto de partir desde el refugio Nuevo Waldorf.Se puede observar que todo el equipo está afuera, mientras elGuía del grupo inspecciona la carga, y otro integrante cierra la puerta.

Hay varios aspectos acerca de los cuales hay que prestar particular atención:
1)- No se debe llevar nada suelto por fuera de la mochila.
2)- No hay que abrir las mochilas durante la travesía a no ser que sea necesario.
3)- Es mejor revisar todo antes de partir que después.
4)- Las fallas de equipo más groseras ocurren rápidamente después de partir.
5)- El agua influye de manera significativa sobre los bultos."
http://www.andinia.com/a01595.shtml

viernes, 19 de diciembre de 2008

NO ARROJAR BASURA,LEVANTARLA SI LA ENCONTRAMOS

No arrojar basura, y levantarla si la encontramos en le camino, en el lugar de acampada, etc., para desecharla en el lugar adecuado. En caso de que en nuestro país exista la posibilidad de dividir la basura para su reciclado (en orgánica, papel, vidrio, plásticos y envases, etc.) separarla en bolsas diferentes para poder hacerlo ahí mismo si se pude, o a la vuelta de nuestra salida.
Residuos particularmente tóxicos y que nunca hay que desechar en la naturaleza son las pilas y baterías, ya que pueden contener incluso metales pesados que contaminen curso de agua cercanos o napas subterráneas además de la propia tierra. Por otro lado, se sabe que, por ejemplo, actividades como la caza y sus desechos asociados (munición de balas o perdigonadas de plomo), causan un gran mortalidad entre aves que luego comen plantas crecidas en terrenos contaminados con dicho metal pesado.
Algunos tipos de plástico puede tardar más de 500 años en degradarse, así que considere llevarse toda su basura de vuelta a la ciudad.
http://www.andinia.com/articles/al_aire_libre/actividades/a23868.shtml

martes, 2 de diciembre de 2008

NO FUMAR EN EXCURSIONES

No sólo es contradictorio fumar cuando se pretende disfrutar del ejercicio físico al aire libre y de un entorno natural, sino que puede ser la causa de un incendio forestal, y molestia para el resto de no fumadores, de fumadores que hacen salidas en la naturaleza precisamente para olvidarse del cigarrillo y la fauna local.
De cualquier forma, está prohibido encender fuego por cualquier motivo en muchas zonas en todas las épocas del año, o particularmente durante la primavera-verano, precisamente para prevenir incendios.
Además, recordemos que una colilla o filtro de cigarrillo contiene una gran cantidad de nicotina y alquitrán (además de miles de otros tóxicos no determinados). La nicotina en particular es el contaminante más tóxico del mundo después de la toxina botulínica: un solo filtro usado de cigarrillo puede contaminar miles de litros de agua.
Evidentemente, existen casos especiales en donde encender fuego es necesario o posible
http://www.andinia.com/articles/al_aire_libre/actividades/a23867.shtml

lunes, 1 de diciembre de 2008

CUIDADOS AL CAMBIAR DE TOPOGRAFIA DEL SENDERO

Cuando cambiamos de terreno (de piedra a nieve, de tierra a piedra o terreno mixto, etc. etc.), muchas veces habrá que cambiar tanto la forma de andar como el equipo o los ajustes en el material que llevemos (botas, bastones, crampones, etc.). Lo mismo ocurrirá cuando pasemos de seguir un camino principalmente plano, a uno con desnivel ascendente o descendente; de uno en subida a uno en bajada o cualquier otra combinación de cambio de condiciones en una ruta o travesía por terreno accidentado.
Así, por ejemplo, cuando pasemos de caminar por la nieve a caminar por la roca, es conveniente sacudirse la nieve de las suelas de las botas, o de los crampones (si los tenemos puestos) para, cuando empecemos a caminar por terreno más duro, evitar patinar o resbalar debido a la nieve (o el agua que se forme al derretirse esta). Lo mismo se aplica a terrenos con barro, hielo o aguanieve.

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Cuando empecemos una bajada o un camino donde predominen los desniveles descendentes (tras una ascensión a una montaña, en un recorrido de senderismo, etc.) es recomendable ajustarse mejor las botas, para evitar en la medida de lo posible que nuestros dedos "choquen" contra la puntera, con las consecuentes ampollas o dolor que nos hará más incómoda los descensos. Si usamos bastones de senderismo o trekking telescópicos (sean uno o dos), será el momento para ajustarlos dándole más diámetro que en la subida (así podremos mantener el cuerpo más erguido durante la bajada), y apretando bien las fijaciones para evitar desagradables accidentes.
En cuanto a la forma de marcha, en descensos nunca caminaremos "de cara a la pendiente" (ver una explicación al respecto acá). En terrenos con nieve blanda o grava floja, sin embargo, podremos hacerlo si sabemos caminar clavando los talones antes que las puntas, generando escalones con cada pisada, manteniendo así el cuerpo perpendicular al eje que pasa por nuestro centro de gravedad, es decir, un buen equilibrio.
http://www.andinia.com/articles/al_aire_libre/actividades/a23848.shtml

viernes, 28 de noviembre de 2008

NO BAJE CORRIENDO

Bajar corriendo una pendiente montañosa es un riesgo que sólo debemos correr en caso de extrema urgencia, por ejemplo, si hay que avisar de un accidente grave donde debe atenderse a personas heridas [1], o si tenemos que escapar de un alud o avalancha inminente. Es decir, en casos de fuerza mayor o de vida o muerte.
Bajar corriendo una pendiente cuando la situación no apremia, aunque exista senda o caminos, puede ser en otras circunstancias muy peligroso. Si no hay camino o senda marcada, y es un terreno montañoso accidentado con piedras, rocas, nieve o hielo, es poco menos que un suicidio.
Como siempre, existen otras excepciones, en este caso deportivas. Se trata de los corredores de montaña (cross country, raids, trail running, etc.), disciplina que cada vez cosecha más adeptos. Estos deportistas están acostumbrados a correr en terrenos abruptos, con calzado liviano que no protege sus tobillos. Pero hay que decir que además de ser verdaderos profesionales que muchas veces arriesgan sus tobillos y demás partes del cuerpo ante eventuales torceduras o caídas, a su vez, van con poco o ningún peso a cuestas, lo que en general los diferencia de un montañista o un senderista. Un montañista o senderista que corre con cierto peso a sus espaldas, tiene más riesgo de perder el equilibrio o lesionarse las articulaciones que alguien que no carga con peso alguno.

Bajar corriendo por nieve dura, en la que no podamosmarcar una huella de forma clara, es también una temeridad que hay que evitar a toda costa.
Para los que creen que bajar corriendo es divertido...les damos la razón: sí, lo es. La cuestión es ¿estás dispuesto a cambiar un momento de diversión por una pierna, quedarte paralítico o directamente morir en el intento? Está en cada uno tomar esa decisión...pero después no digan que no se los avisamos ;-)
Una última excepción sobre las bajadas a alta velocidad, la constituyen los descensos por pendientes con poco desnivel (menores al 45%), progresivas y despejadas (que disminuyan terminado en una amplia superficie plana sin obstáculos) y a su vez cubiertas de nieve que se pueden hacer patinando. En esos casos, incluso sin tener esquís, se puede bajar deslizándose sentados o, si se domina bien el equilibrio corporal, de pie, patinando. Muchos montañistas usan esta técnica para acelerar descensos de pequeños tramos que, de otra forma, consumirían preciosos minutos durante el retorno. En esos casos, se puede usar un bastón de trekking, de esquí, piolet, piqueta, etc. como freno de circunstancia para (arrastrándolo por la nieve) controlar en alguna medida la velocidad de descenso al tiempo que tener un punto de apoyo adicional.
http://www.andinia.com/articles/al_aire_libre/actividades/a23847.shtml

miércoles, 5 de noviembre de 2008

EL BOTIQUIN EN LA EXCURSION

Llevar un botiquín al menos con lo mínimo indispensable (si tenemos conocimientos de primeros auxilios) es algo que siempre hay que hacer en salidas al aire libre.
A continuación, una lista con lo básico que podría contener un botiquín de primeros auxilios para actividades en el medio terrestre al aire libre:
- Vendas elásticas (para esguinces y similares) - Cinta adhesiva o esparadrapo - Apósitos adhesivos - Gasas - Antiséptico a base de yodo - Pañuelo grande (para improvisar cabestrillo, etc.) - Analgésicos. - Tijeras chicas.
Si estamos tomando algún remedio o medicina con regularidad (aunque no nos toque a las horas o el día previsto para la salida) conviene llevarlo (se puede retrasar la salida, podemos perdernos, etc.).

martes, 7 de octubre de 2008

PASEO A LAS VEGAS DEL RIO CHAMA

PASEO A LAS VEGAS DEL RIO CHAMA

Las vacaciones escolares o los sábados eran momentos oportunos para visitar las vegas en el río Chama en el sector de Lagunillas de Mérida en Venezuela, muy temprano en la mañana con mis amigos quedábamos en vernos en la plaza Bolívar para desde allí iniciar el paseo al sitio seleccionado. Desde el pueblo hasta el río Chama recorríamos la distancia de diez kilómetros en bajada bastante pronunciada que atravesaba por campos con clima semi desértico y vegetación serófila en la que sobresalía: cuji, mamones, castañetos, cactus de diversas especies, guazábaras. La fauna del área estaba representada por: paraulata, cucarachero, guainis, perdis, paloma torcasa, paloma pequeña, azulejo, turpial, lagartijo, culebra coral, iguana, camaleón.
En esa época de mil novecientos sesenta y ocho la travesía la realizábamos transitando una trocha de tierra que llegaba hasta el sector de La Alegría, corríamos desaforados por la ventaja que nos ofrecía la pendiente del camino y el clima fresco de la mañana, aunque sentíamos el fragor de la radiación solar y la temperatura ambiental incrementándose en la medida que el día trascurría, hasta alcanzar los veinticinco grados Celsius en promedio, condición ésta que hacen del lugar apreciado por personas de la tercera edad, los climatólogos comparan este clima con el de la región del Mediterráneo.
Llegábamos a La Alegría desde allí bajábamos, siempre corriendo, por serpenteantes caminos angostos, llenos de tierra y piedra que hacían cada tramo resbaladizo, por lo que trastabillábamos en algunos casos perdíamos el equilibrio, con los que nos heríamos las rodillas, el rasponazo se intensificaba debido a que usábamos pantalones cortos, usanza de ese tiempo, los pantalones largos era un derecho que adquiría el joven generalmente al cumplir los dieciséis años o más, los que portábamos los pantalones cortos nos llamaban “sutes”.
Llegábamos a las vegas del río Chama , lugar en que se abría el cañón, en algunas partes en amplios valles y en otros más angostos, en esos lugares desde la época precolombina se cultivaban los terrenos gracias a la fertilidad y a la habilidad de los aborígenes para construir terrazas (andenes, andes), canales de riego y estanques para depositar agua; los conquistadores consiguieron abundante población sedentaria como la de Estanques, lugar de enfrentamiento y masacre de los naturales por parte de los europeos comandados por el Capitán Juan Rodríguez Suárez (Capitán de la Capa Roja, El Diablo) a su ingreso a la cuenca del río Chama, que él llamo Guadiana en el mes de octubre de mil quinientos cincuenta y ocho; los invasores consiguieron diversos cultivos entre los sobresalientes: tabaco, algodón, cacao que fueron la base de la economía y las relaciones de producción, social y cultural de las primeras centurias de la colonia en el lugar y en Venezuela; el lugar de estanques se constituyó en una encomienda y luego en la unidad agropecuaria denominada hacienda propia de la colonia y la república.
Los conquistadores se asombraron gratamente al conseguir la red de caminos bien diseñados, amplios y conectados con diversas áreas de poblamiento como lo muestra el intenso e importante comercio y tránsito de personas por esas vegas, los europeos se admiraron al ver como los locales atravesaban el río Chama en los lugares en los que el caudal se estrechaba y la corriente impedía el paso, para vahear el cause construían las tarabitas, objeto en forma de silla, elaboradas con madera resistente, amarradas con cabuyas construidas con fibras de fique, con las mismas producían otras gruesas y largas que atravesaban a ambos lados del río, amarrándola a los tallos de árboles fuertes, la silleta se colocaba en el mecate que recorría con una horqueta a manera de rodamiento, engrasaban la cabuya y la horqueta para que se despalzara con facilidad, con otro mecate amarrado a esos árboles los aborígenes se auto propulsaban o eran arrastrados por compañeros para lograr el desplazamiento deseado.
En las vegas nos divertíamos, comíamos abundantes, diversas y deliciosas frutas, chupábamos caña de azúcar, visitábamos trapiches en los que molían la caña de azúcar para beber guarapo, comíamos panela; nos bañábamos en las playas del río, pescábamos dorados y corronchos con los que preparábamos el sancocho, a las tres de la tarde retornábamos agotados, insolados pero con el deseo irrevocable de repetir la experiencia, pensaba en la reprimenda de mi amada Nona.

sábado, 4 de octubre de 2008

LLEGARON LAS VACACIONES DE JULIO

LLEGARON LAS VACACIONES DE JULIO

Todo el año es oportuno en Lagunillas de Mérida, Venezuela, para el disfrute de momentos de ocio y distracción, el periodo de vacación escolar es propicio para aventurarse en actividades que generan diversión; el pueblo en su diversidad de ambientes y clima permitía conseguir en sus múltiples rincones los espacios indicados para solazarse, entre los más destacados estaban: el balneario en la laguna de urao, el parque en el mismo depósito de agua, la Trampa, la Cañada de la quebrada de San Miguel, la Calera, la Huerta, Llano Seco, el Molino, los Curos, Caces, llanos del Anís, el cerro de San Benito y el cerro de San Miguel entre muchos.

Construíamos juguetes para distraernos y competir con nuestros amigos en la pericia y la práctica con ellos: trompos, metras, runches, carambolas, bolos, triques y cometas. Nos ejercitábamos en deportes permanentemente, lo que permitía que el pueblo promoviera deportistas destacados a nivel local, regional y nacional entre los que estaban: natación, atletismo, con relevancia en el trote que se corría alrededor del circuito de la laguna con cuatro kilómetros de longitud, ciclismo, bote de remo, voleibol, baseball, football y basketball.

En julio llegaba la época de los vientos que hacía posible elevar con seguridad las cometas, juguete que diseñábamos con los recursos que teníamos a disposición en la comunidad, buscábamos carrizos largos, planta herbácea perenne que crecía en lugares húmedos, cortábamos tiras largas y finas que limpiábamos con cuchillos afilados, las varas con dimensiones de medio centímetro de ancho, el largo que la cometa requiriera; cortaba dos varas de la misma longitud y la tercera varios centímetros más corta. Colocaba las dos varas largas en forma de X no muy abiertas, en el centro de esta X las amarraba con fuerza, utilizaba pita o pabilo sobre este punto de unión colocaba la tercera vara en forma horizontal, la sujetaba a las anteriores con la misma cuerda; alrededor de los extremos de las varas amarraba la cabuya en forma de marco; sobre las varas y el marco pegaba con almidón papel del más liviano posible como el seda. A continuación colocaba los frenillos que consistía en atar una cuerda a los extremos de dos de las varas en X, la cuerda templada en el punto medio debía coincidir con el centro de la X. En ese punto medio amarraba otra cuerda que debía coincidir longitudinalmente con los extremos de la X, esta cuerda se amarra en el punto medio de la pita anterior halando las dos cuerdas debía formar una pirámide perfecta con los tres lados iguales. En los dos extremos contrarios se amarraba otra cuerda entre esos extremos, el centro de esa cuerda debía coincidir con el centro de la X, en esta cuerda en el centro amarraba la cola, constituida por un conjunto de retazos de tela liviana de largo en concordancia con el tamaño de la cometa, la cola la dividía en dos segmentos, uno más corto que el otro. La cometa está lista para elevarla, para ello preferíamos la playa de la laguna, el cerro de San Miguel y el estadio de baseball.

LOS JUEGOS EN SEMANA SANTA

LOS JUEGOS EN SEMANA SANTA.

Desde enero esperaba con ansia la llegada de la Semana Santa, esta época me entusiasmaba, todo comenzaba en la Cuaresma, era la cuenta en retroceso para disfrutar de las posibilidades que me ofrecía este tiempo del año. En Lagunillas de Mérida, Venezuela se acostumbra un conjunto de actividades culturales propias de los andes venezolanos, en estas festividades religiosas las distracciones se distribuían de acuerdo al sexo y la edad, los mayores preparaban diversos platos alimenticios, exquisiteces que eran la delicia de los comensales entre los que estaban: diversas presentaciones de pescado fresco y salado; granos y leguminosas; se preparaba la carne de chuiguire que es un mamífero que se reproduce en los llanos bajos venezolanos y colombianos, se considera el mamífero más grande del mundo; arroz, pasta, ensaladas, jugos endulzados con papelón; los más ricos postres: arroz con leche, dulce de toronja, dulce de lechosa.

Los hombres tenían una gama de distracciones: jugaban cartas: ajilei, nueve, treinta y uno, dados, bingo, domino, bolas criollas y el bolo. Los niños teníamos oportunidad para pasar momentos de esparcimiento como eran: el runche, el trompo, trique. Con varios días de anticipación a la semana mayor para diseñar el trompo que usaría, buscaba en los campos que rodeaban el pueblo un trozo de madera de un árbol que se caracteriza por ser duro y pesado, escogía con preferencia la madera del naranjo y del cínaro, elaboraba por mi cuenta el juguete debido a que era más fuerte y pesado, con lo que resistía mejor los piquetes de los trompos rivales, a lo que llamábamos quinos, a su vez el golpe de mi trompo producía daños nefastos en los juguetes rivales, llegaba hasta partirlos en dos de un quinazo, mi trompo era más sereno, certero en el baile y en la pica, lo más importante manifestaba mi creatividad e iniciativa al personalizar lo más que podía mi instrumento de juego. Participaban dos o más jugadores que demostraban la pericia y la habilidad, en oportunidades recorríamos con la troya hasta una cuadra en lances de bailadas del trompo y piquetes.

Otro juego interesante que practicaba era el runche, objeto plano, con dos orificios en el centro por los que se introducía un cordel que se amarraba entre si por ambos extremos, la cuerda se colocaba entre los dedos de la mano, con movimientos de extensión y contracción con sentido rotatorio el runche adquiría velocidad por lo que ruznaba al cortar el aire, los más prácticos producíamos ritmos y música con el movimiento del juguete. Lo construía con chapas de refrescos y cervezas carbonadas, machucaba la tapa con una piedra sobre otra que hacía las veces de yunque, lo dejaba bien aplanado y lizo, el orillo lo amolaba para dejar el juguete en condiciones de combatir en las más terribles batallas, era emocionante carearlos, es decir chocarlos con el del contrario con el fin de cortar la cuerda, con ello se obtenía la victoria definitiva y total, ese final del careo se constituía en un momento de riesgo y peligro para los participantes y mirones, que siempre habían muchos, el runche salía disparado hiriendo al desprevenido.

Jugaba trique, juego elemental y a la vez complejo por la capacidad mental y manejo de la lógica que la diversión exige, para generarlo rallaba un cuadrado sobre una superficie plana y liza, el cuadrado lo trazaba con líneas en forma de X, haciendo coincidir los extremos de las rayas con los ángulos del cuadrado, lo mismo en el centro del cuadrado tanto horizontal como vertical con lo que la figura geométrica quedaba dividida en partes iguales; cada jugador participaba con tres fichas, que las juega de forma intercaladas, un participante a la vez, colocadas las tres fichas los jugadores desplazan en un turno intercalado una pieza hasta colocar sus tres unidades en línea como se explicó, gana la partida el jugador que logre colocar en línea sus tres piezas, que puede ser de forma horizontal, vertical y diagonal.

miércoles, 1 de octubre de 2008

EL PESEBRE EN LA CALLE LA ALAMEDA EN LAGUNILLAS

EL PESEBRE EN LA CALLE LA ALAMEDA EN LAGUNILLAS

La tenacidad y la constancia son dos valores que conducen a logros el éxito en la vida, a lo anterior se le agrega la fe y la esperanza los objetivos se dan por seguro, eso fue lo que ocurrió con la iniciativa de la Nona que se propuso la organización del pesebre comunitario en la calle la Alameda, en Lagunillas de Mérida, Venezuela.
Todos los años desde que recuerdo, meses antes de diciembre se iniciaba en la familia la dinámica de los preparativos para el proyecto anual del pesebre comunitario, dos días antes del montaje del pesebre, momento en el que se activaba mi participación directa, la de otros amigos y la de la comunidad de la calle la Alameda. Ayudaba a barrer y lavar el piso de la choza en la que se organizaba el pesebre, acompañaba al grupo de personas que recogían materiales para darle forma a los paisajes y formas que constituían el pesebre: chamizos, raíces, ramas secas. De las manos y mentes de los creativos plasmaban en un espacio de cuatro por tres metros: ríos, montañas, desiertos, cascadas, cuevas, bosques y lagos; paisajes que se combinaban y se convertían en el marco ideal para el nacimiento del Niño Jesús.
Desde el veinte de diciembre tenía asignadas tareas para cumplir bajo la estricta disciplina de la Nona y mi deseo de ayudarla a cumplir su cometido con la fiestas cultural –religiosa, en la mañana regaba el musgo y los germinados de maíz y trigo, lleva la imagen del Niño Bendito que estaba resguardada en mi casa, en la tarde prendía las luces del pesebre, para apagarlas a las diez de la noche y regresaba la imagen a mi casa.
Cerca del quince de enero se llevaba a efecto la paradura del Niño Jesús, me asignaban tareas específicas durante esa noche, casi siempre representaba el papel de uno de los Reyes magos, me causaba risa vestirme de Rey negro, para lo cual me cubría de betún o tizne la piel de la cara y manos. Algunos años me evadía de la representación cultural, participaba en el desfile, llevaba en la mano una antorcha con la vela adentro, esto era motivo de juego, le quemaba las puntas de los cabellos a las muchachas descuidadas, les lanzaba triquitraques en los pies, o totes, le derramaba espelma caliente a los amigos en la piel; otras veces participaba en el coro que acompañaba a los músicos cantando villancicos y aguinaldos.
Con la llegada del niño, rescatado de su lugar de escondite se regresaba en procesión solemne al pesebre, allí se rezaba el rosario para parar al Niño Jesús, los presentes recibíamos un vasito con vino y una porción de biscocho llamado: biscochuelo una delicia que se consume por lo general en la época de navidad.
Finalizada la época de la navidad retirábamos los materiales con los que construimos el pesebre, botábamos los que no se reutilizarían en próximos años, guardábamos los que resistían a la venidera temporada. El Niño Jesús permanecía en un lugar especial en mi casa, allí todos venerábamos la figura del Divino Niño le pedíamos indulgencias e implorábamos por diversos solicitudes, yo le pedía que me ayudara con los estudios, lo que siempre me concedió.

lunes, 29 de septiembre de 2008

LAS NOCHES DICEMBRINAS EN MI PUEBLO

LAS NOCHES DICEMBRINAS EN MI PUEBLO

No tenía tiempo para fastidiarme, ni aburrirme a mi poca edad de siete años; la televisión recién había llegado a Lagunillas de Mérida en Venezuela, poco a poco se ganó el entusiasmo de las personas, en espacial la de los niños y jóvenes, que dejaron de ir al cine, hasta que el propietario tuvo que cerrar la sala de proyección varios años después, sin embargo en estos días de diciembre el artefacto en la sala permanecía apagado.
Las noches de Diciembre a partir del día veinte, se volvían agitadas muchos jóvenes y sus familias que estudiaban y trabajaban fuera de Lagunillas regresaban al pueblo a pasar las navidades, lo cierto es que a eso de las ocho de la noche la pequeña plaza Bolívar, que es el centro de la comunidad, se llenaba de algarabía, de bulla, de ruidos propios de la navidad; triquitraques, saltapericos, totes, luces de bengala, silbadores y recámaras que los más chicos lanzábamos a los pies de las muchachas que asustadas corrían lejos de las explosiones, el ambiente se llenaba del olor a pólvora.
En el centro de la plaza, alrededor del improvisado conjunto de gaitas los mozalbetes de ambos sexos cantaban y bailaban al ritmo de la música, que para ser sincero, en algunas canciones sonaba sin armonía y los cantantes desafinaban, mas los ojos hermosos, cabellos preciosos y rítmico andar de las chicas hacía que pasara desapercibido lo de la música.
Con un subir y bajar frenético los patinadores competían por ser los más veloces, los que saltaban más alto y lejos, los que hacían las peripecias y piruetas más rebuscadas; estrené los patines de cuatro ruedas que la Señora vecina llegada de Caracas me regaló, la que recuerdo con cariño, aprecio por su dulzura y bondad; todos estábamos presentes en esa pequeña plaza, apretujados haciéndonos notar, riendo, disfrutábamos de la fresca y estrellada noche, como ocurría con los que llevaban las carretas construidas con tablas y rodamientos usados de vehículos a las que se subían hasta veinte personas que recorrían endiabladamente a toda velocidad por la caminería abriéndose paso entre los paseantes con silbidos y cornetas improvisadas.
En las esquinas y lugares estratégicos se reunían los más atrevidos, los mayores de edad que entre los piropos a las muchachas que pasaban libaban: canelita, ron, brandi, miche claro y fumaban cigarrillos, ellos se contaban lo último sobre todo en política local y nacional.
En la medida en que la noche avanzaba la plaza se quedaba solo con los sempiternos borrachitos que repetían una y otra vez sus historias de beodos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

EL TATUCO DE AVISPAS NEGRAS EN LAGUNILLAS DE MERIDA EN VENEZUELA

EL TATUCO DE AVISPAS NEGRAS EN LAGUNILLAS DE MERIDA EN VENEZUELA

Esta es otra aventura que disfruté en mi niñez en Lagunillas de Mérida en Venezuela, en los potreros que estaban detrás de mi casa, eran extensiones de pastizales, cuidados con esmero, en los que pastaban toretes para engordarlos y venderlos para el beneficio en la pesa, decenas de animales fueron engordados todos los años, las parcelas contenían aquí y allá árboles frutales de frutos con sabor exquisito, unos de origen americano otros venidos de diversas partes del mundo, entre los que recuerdo estaban: tamarindo, caimito, mamón, naranja agria y dulce, toronjas, lima, mandarina, pan de año, guamo, pomarrosa, puma gasa, sapotes, mangos, níspero.
Observar las plantas, el ganado, los cultivos de hortalizas, me hicieron pensar en las habilidades y experiencias en el trabajo agropecuario de los aborígenes que habitaron estos bares

Entre los pueblos Indígenas de América que tuvieron una economía propia basada en la agricultura se destaca el de raza Tatuy. El conuco constituía el dentro de dicha actividad y en relación a ella desarrollaron importantes técnicas agrícolas, consistentes principalmente en andenes o catafós, esto es terrazas de cultivo: también poseías silos para el almacenamiento de los frutos. Dichos silos se denominaban minyotes que servían al mismo tiempo de sepulturas. Para el regadío se valían de estanques artificiales que ellos nombraban chimpúes o quimpúes, así como de numerosas acequias para conducir el agua a sus barbechos y conucos. La recolección de sus cosechas era por medio de convites que llamaban callapas. Cultivaban maíz, papa, fríjol, batata, arracha o apio americano, cacao, curas o aguacates, churíes, auyamas, chirimías, curubas, guanábanas, guayabas, papayas, ajíes, achiote, parchita, chayota, juquián y tabaco.Posteriormente a la llegada de los españoles, se introdujeron otros cultivos como el de la yuca dulce, café (originario de Etiopía), arveja (Leguminosa del Sur del Cáucaso), cambur (provenientes de África), y caña de azúcar (Gramínea del Sudeste de Asia).

Acostumbraba visitar esos prados en horas de la tarde, momento en el que las aves, reptiles,, batracios e insectos iniciaban la preparación para resguardarse de las sombras y frío de la noche, en un sector de ese prado que se conformaba en depresión, que en época de lluvia se inundaba varios centímetros, convirtiéndose en un pequeño pantano en el que crecían especies vegetales típicas de esos ambientes: corocillo, junco, carruzo, lianas acuáticas; entre los animales: ranas, sapos, caracoles, culebras de aguas, tutecas e innumerable y fragosa plaga de todo tipo de insectos algunos de ellos trasmisores de enfermedades. En ese lugar fresco y sombreado se reproducían por miles la chicharra escandalosa, que emitía su agudo sonido hasta reventarse, sobre las ramas solo quedaba el caparazón.
Para mi era una maravilla la época de las chicharras debido a que no veía una y de pronto el bosque estaba repleto de este insecto cantarín; algunos las llaman cigarras, otros prefieren llamarlas coyuyo, a mi me agrada decirles chicharras. Los tres nombres son denominaciones vulgares de las distintas especies que pertenecen a la Familia Cicadidae.
Las chicharras tienen un cuerpo robusto e ingeniosamente coloreado con combinaciones de amarillo, verde, naranja, rojo, negro y pardo. Tal juego de colores junto a la lentitud de sus movimientos les permite pasar inadvertidas entre las hojas de los árboles donde viven. Son insectos tan inofensivos como bonitos, tentándonos a admirarlos entre las manos cuando uno de ellos se tropieza entre nuestros pasos. Tienen 4 alas, las dos más pequeñas son las posteriores que están ocultas y protegidas por las otras dos alas cuando la chicharra no está volando. Las alas anteriores son grandes y muy visibles. Los dos pares de alas son membranosos, en su mayor parte translúcidas y adornan a la chicharra con destellos brillantes cuando el sol las toca. Con las alas las chicharras pueden llegar a todas las ramitas que desean, viajando de árbol en árbol, jugando a esquivar las hojas.
Son insectos que viven en los árboles llamándoselo por eso arborícola, pero también los podemos ver en plantas herbáceas. Cuando se posan en un tronquito pueden sujetarse firmemente con sus seis patas. Así, desde el interior de la copa de los árboles observan con sus grandes y salientes ojos compuestos el movimiento del follaje y a los visitantes que llegan a descansar entre las sombras. Llevan en la cabeza tres ocelos que son ojos simples y dos antenas que también las ayudan a captar lo que sucede a su alrededor.
Durante el verano, en los días de intenso calor se puede escuchar el canto de las cigarras machos, llamando a las hembras para formar una pareja reproductiva. Sólo los machos son poseedores del órgano productor de sonido, el cual se encuentra a cada lado en la base del abdomen. Ese órgano estridulador consta de membranas quitinosas llamadas timbales y de sacos con aire que funcionan como cajas de resonancia. Suele verse un opérculo ocultando y protegiendo los órganos de sonido. Los machos cantan principalmente para llamar a las hembras a formar parejas pero también lo hacen para congregar a machos o ahuyentar enemigos. El canto es recibido por ambos sexos, machos y hembras, por medio de los órganos auditivos ubicados en el tórax y constituidos por tímpanos. Como las hembras deben estar alertas al llamado de los machos tienen los tímpanos más grandes para oírlos mejor!!!
Con el aparato bucal, las cigarras acceden al exquisito jugo acuoso del xilema de las plantas, su único alimento, tanto en adultos como en juveniles. Este aparato está formado por piezas bucales modificas llamadas estiletes. En la cabeza hay una zona hinchada que alberga internamente los estiletes enrollados. Externamente, continuando la porción hinchada de la cabeza, se observa un pico largo que lleva y conduce estos estiletes cuando son extendidos para atravesar los tejidos vegetales de plantas leñosas y herbáceas. Pocas especies constituyen un daño económico. Los huevos son ubicados en grietas en los troncos vegetales. Los recién nacidos al emerger caen al suelo y se entierran utilizando sus patas anteriores que están engrosadas. El desarrollo juvenil puede llevar de uno a varios años y consta de cinco mudas, es decir, 5 estadios ninfales o juveniles. Las ninfas, a diferencia de los adultos, viven subterráneamente, moviéndose entre las raíces para alimentarse utilizando sus estiletes. La ninfa V madura deja el suelo cuando las condiciones son favorables. Busca un sitio protegido, usualmente un tronco, se afirma con sus patas y se alista para mudar y dar salida al adulto. Es frecuente ver prendidas de las cortezas de los árboles las exuvias o exoesqueletos vacíos de las ninfas V después de salir los adultos. Los adultos emergen con cuidado y extienden lentamente sus alas, esperan a que estén listas para hacer su primer vuelo y luego se disponen a comenzar un nuevo ciclo de vida.
Otro animal que no me agradaba para nada ¡¡¡ era la garrapata, que en la época seca llenaban los potreros con su incomoda presencia infestándolos, era un suplicio visitar los potreros por el ataque nefasto, eran los guardianes de esa parte del paraíso, el sacrificio a sufrir para degustar las deliciosas frutas que allí se producían.
Los aborígenes utilizaron prácticas agrícolas para combatir las plagas con resultados efectivos entre las que estaban: el empleo de cenizas de la leña quemada en el fogón, en la noche regaban sobre el piso de tierra dentro de la cabaña de paja, con esto ahuyentaban al peligroso chipo, que enfermaba con el mal de chagas. Empleaban el fuego cada cierto tiempo para quemar los rastrojos para eliminar la plaga sobre todo las garrapatas. Los lugares bajos los anegaban varios días, los animales y plantas que no se adaptaban morían o huían. Criaban y respetaban los animales que se alimentaban de plagas como pájaros, las gallinetas que cazaban víboras, culebras, arañas, babosas. Protegían las culebras cazadoras que controlaban la población de roedores y de culebras venenosas; otro animal que cuidaban y respetaban era la tuteca, que se habituaba a vivir en lugares secos y oscuros, los aborígenes los criaban en las chozas, se alimentaban de chipos, zancudos, ranas y otras plagas nocivas que pululaban en el ambiente seco y semiárido del pueblo.
Utilizaban el barbasco, planta que crecía en las quebradas, machacaban las hojas y tallos con la que preparaban un brebaje concentrado con el que combatían orugas de mariposas, y otros insectos que atacaban sus cultivos. Empleaban el chimó para el control de endoparásitos: tenias, áscaris; y ectoparásitos como el nuche, larva de una especie de mosca que depositaba los huevos bajo la piel de las personas y los animales. Con el tabaco molido y triturado combinado con agua lo dejaban macerar para rosearlo sobre las plantas para combatir diversas especies de plagas. Practicaron la rotación de cultivos, el barbecho y el policutivo con lo que el ataque de plagas disminuía.
El los árboles altos colgaban tatucos de avispas negras, estos insectos se reproducían de forma intensa, construían con celulosa y barro preparados por ellas la superficie del panal que era fuerte de color grisáceo, por dentro era hueco con los panales en los que criaban las larvas que alimentaban en un inicio con una sustancia adul curada, posteriormente las alimentaban con insectos, con lo que ayudaban a los aborígenes en el control de las plagas.
Las avispas negras son muy ariscas y territoriales, atacaban a las personas y los animales que se acercaban al panal; era costumbre de mis amigos pasar por el lugar en el que estaba el tatuco en silencio, algunos sabíamos los lugares en los que colgaban los habitáculos de los insectos, por lo que nos adelantábamos al grupo, cogíamos piedras y todos la vez las lanzábamos, alcanzábamos a disparar hasta cinco proyectiles, la superficie del tatuco se oscurecía y en pocos minutos revoloteaban con un zumbido característico cerca de nosotros, era el momento en el que salíamos corriendo, algunas se pegaban en el cabello para clavar sus aguijones, otras se pegaban a la ropa; los compañeros distraídos que venían rezagados soportaban el ataque del enjambre, desde lejos oíamos las mentadas de madres, las maldiciones, las promesas de venganza y el juramento de lavar la afrenta; lo cierto es que algunos regresábamos a nuestros hogares con uno o varios chichones en la cabeza, un ojo semicerrado, la mejilla abultada y la dignidad herida gracias a la venganza de tan iracundos insectos.

martes, 23 de septiembre de 2008

ME SUBI A LA TORRE DE LA IGLESIA EN LAGUNILLAS DE MERIDA VENEZUELA

ME SUBI A LA TORRE DE LA IGLESIA

Debo agradecer a mi pueblo Lagunillas de Mérida en Venezuela y a sus habitantes los momentos de felicidad y distracción que me ofrecieron en mi infancia. Un lugar especial que me causó curiosidad y motivación por explorar fue la torre del campanario de la iglesia católica construida en honor al Santo patrón del poblado: Santiago Apóstol.
Es una iglesia de aspecto neogótico, con sus dos torres blancas truncadas. Su fachada dividida en dos partes, presenta en la parte inferior arcos ojivales con molduras que imitan columnas, frisos y cornisas. En la parte superior destaca un rosetón y sobre éste la imagen de Santiago Apóstol, patrono de Lagunillas.
La fachada está rematada por un frontispicio en ángulo. La iglesia es de construcción relativamente reciente y fue terminada en 1935.
Mi Nona habló con el sacerdote para mi ingreso al grupo de monaguillos, me convertí en uno de los acólitos del vicario de Jesús Cristo en el pueblo, me costó acostumbrarme a levantarme en la madrugada para asistir a la misa de seis de la mañana, en ese tiempo el procedimiento emanado del Vaticano en Roma fue predicar la Santa Misa en latín, lengua muerta, de la que jamás pude entender ni papa, ni de los textos, ni de los diálogos del sacerdote, a los que respondí con murmullos y mascullando expresiones las más cercanas a esa lengua para lo que empleaba mi fértil imaginación.
La fundación del pueblo se hizo por la cuadrícula conforme a la usanza emanada de la Corona española, el conquistador Juan Rodríguez Suárez en las postrimerías de mil quinientos cincuenta y ocho escogió el punto más céntrico de la gran explanada en la parte Norte de la laguna Zamú (urao), como a ochocientos metros del humedal. El mecanismo que seguían los religiosos era que en compañía de los caciques ubicaban el antiguo o nuevo lugar preferiblemente valles, luego los indígenas sembraban las milpas, se diseñaban las calles bajo el sistema de cuadrícula partiendo de la cruz mojonera situado al, centro de la plaza. Las manzanas tenían 100 varas por lado, las calles entre 10 a 8 varas de ancho, con dirección hacia los puntos cardinales con leve desviación del norte magnético cada manzana tenía a varias familias con tierras para sus cultivos, hornos, temascal y animales domésticos, dejando en el centro el lugar para edificar el templo con la portada hacia el este, la casa de cabildo, escuelas y mercados (como aún puede observarse en pueblos antiguos y la ciudad capital). Llegada la fecha del traslado de los aborígenes realizaban grandes fiestas y danzas para hacerlos olvidar las costumbres antiguas. Algunos que se resistieron a vivir en pueblos se asentaron en lugares situados a la periferia, dando lugar posteriormente a las aldeas. Las manzanas eran distribuidas por familias y si había varios clanes o parcialidades, daban origen a los barrios.
Después de oficiada la misa, me quedaba tiempo para investigar y curiosear en los ambientes que conformaban la iglesia, nuestro sitio de permanencia era el vestier o entrada de servicio al templo, amplia sala en la que el sacerdote se colocaba los vestidos que correspondían con la fecha religiosa, allí teníamos nuestros aditamentos como monaguillos, fungía el ambiente como oficina del padre. Otro sitio de interés que visitaba fue detrás del altar mayor, constituido por un inmenso mueble de madera preciosa en el que se ubicaban varios santos y vírgenes, con dimensiones considerables que los convertían en la admiración de los visitantes del templo, estas obras finamente elaboradas en porcelana fueron importadas de Europa, donadas por hacendados y comerciantes del lugar lo que indica que existieron personas con alto nivel de ingresos que amasaron importantes fortunas. Me subí al atrio destinado a las homilías del sacerdote, ubicado en el centro de la nave principal de la iglesia, a una altura de dos metros, lugar que mientras fui monaguillo y las veces que asistí a misa, nunca lo empleó por el predicador a pesar de las dotes de oratoria que manifestaba y que alargaba la misa de los domingos de once de la mañana, lo que incomodaba a los asistentes porque querían meter los pies bajo la mesa lo más pronto posible, lo cierto es que a esa hora acostumbraba asistir un humilde parroquiano, rechoncho, bajito, calvo y por desgracia invidente; los muchachos mala conducta le colocaron el apodo de “burro” comparación que el personaje detestaba, y en respuesta profería palabras soeces de alto calibre y daba mandablazos con el bastón que siempre portaba, sin importar a quien impactara. El caso es que el sacerdote en un momento de de inspiración, en la prédica, como muchos vicarios que regañan a los que asisten a la misa por culpa de los que no lo hacen, refiriéndose a los feligreses que no cumplían con los deberes católicos y caían en la tentación del pecado los trataba de “burros” sin medir la consecuencia que la comparación lesionaba la dignidad de nuestro querido personaje, que de inmediato respondía con sarta de groserías que incomodaba a las beatas y hacía reír a los parroquianos que asistían a la misa parados en la puerta con un pie dentro y otro fuera.
Las casas de los principales ubicadas en el centro del pueblo y a lo largo de las dos avenidas en toda la extensión del centro poblado, la Bolívar principal y la Sucre, estas viviendas se caracterizaban por la construcción con el estilo español colonial, se construían en un amplio terreno, algunos con cincuenta metros de frente por cien metros de largo, el terreno se aplanaba, construían bases profundas que se rellenaban con inmensas piedras sobre las que se levantaban las paredes aseguradas por columnas de trono de árboles largos y robustos, las paredes de tierra y piedra apisonada, para lo cual se construía una especie de cajón de madera subía en la medida en que la pared progresaba, se humedecía la tierra y se apisonaba con largos y pesados mazos, la pared se reforzaba con un andamiaje de carruzo y madera. El techo lo construían con un entramado de madera preciosa muy resistente y curada; cedro, samán, roble, apamate, sobre éste, se colocaba el emparrillado de carruzo debidamente curado, sobre el que colocaban un vaciado de arcilla y al final las tejas, que por lo general se producían en el mismo lugar. El frente de la casa constaba de dos s tres grandes habitaciones que daban a la calle, con sus respectivos grandes ventanales y celosías , una habitación se dejaba para depósito o comercio, otra para los propietarios de la casa, el ingreso a la casa se hacia por la puerta ancha generalmente de dos alas de madera preciosa de lato valor y finamente labrada, que permitía el acceso al zaguán en el que colgaba una planta de zábila a la que de le adosaba la propiedad de ahuyentar la pava, las malas energías, la peste y atraer la buena suerte; las habitaciones las construían alrededor del patio central, con una fuente en el centro y caminerías por los hermosos y bien cuidados jardines del que emanaba olores y fragancias gratas al olfato; el fondo de la casa se comunicaba con el solar en el que se sembraban plantas frutales diversas, hortalizas varias, legumbres, plantas medicinales; estaba la caballeriza para abrigar y resguardar las bestias de monta y de carga , algunas vacas, ovejas, cabras, la porqueriza, el solar se comunicaba con el exterior por el protón amplio situada en la calle lateral o posterior.
Por el acceso a la cripta en la que estaba la pila bautismal estaba la puerta que daba acceso al primer nivel de la torre de la iglesia, desconocía la autoridad del viejo sacristán que nos vigilaba y nos tenía berreados, subíamos la escalinata hasta el segundo nivel, en el que se encontraba el balcón del coro y un viejo órgano que nadie sabía tocar y que las polillas carcomían, por otra puerta continuábamos por la torre subíamos por la endeble escalera que se balanceaba peligrosamente y crujía con mi peso, alcanzaba la parte superior en el techo, que recorríamos por el borde a la altura de doce metros de altura, lugar privilegiado en el que se divisaba la panorámica hermosa e inigualable del pueblo de Lagunillas.

viernes, 19 de septiembre de 2008

EL BALNEARIO DE LA LAGUNA DE URAO EN LAGUNILLAS DE MERIDA VENEZUELA

EL BALNEARIO EN LA ALGUNA DE URAO EN LAGUNILLAS MERIDA VENEZUELA

Todos los lugares tienen su encanto para sus habitantes, con los que se identifican y compenetran en cuanto a valores, historia, cultura es lo que constituyen el regionalismo. En mi caso, viví toda mi infancia en el pueblo de Lagunillas de Mérida, en Venezuela en los que adquirí las vivencias y experiencias que conforman la meriñenidad; desde pequeño conseguí en los alrededores de mi casa la diversión y esparcimiento que me alegró la vida, en la medida que crecí fui ampliando y conociendo las oportunidades y nuevos espacios para la aventura que mi pueblo me brindó, lugares ideales para la distracción y el juego, uno de ellos era el balneario de la laguna de Urao, este depósito de agua se formó hace millones de años con el levantamiento de la sierra La Culata, así se estructuró la olla geográfica que constituye la cuenca de esa laguna.
El espejo de agua cada vez menos depende del suministro del agua superficial permanente que antaño lo surtía, el acopio hídrico se produce por la lluvia y posiblemente por el ingreso de agua subterránea, debe ser así puesto que, el lago mantiene el nivel del líquido durante todo el año.
Esta laguna es junto a otra que se encuentra en Africa, las únicas que contienen en el suelo del fondo sesquiscarbonato de sodio (urao), es sal que se consigue en costras en el fondo de la laguna o en la superficie del agua en los sitios en los que se concentra el mineral. El urao, palabra dada por los aborígenes de la tribu Xamu a la sal, los locales la extraían desde siglos antes a la llegada de los europeos a Lagunillas, los pobladores prehispánicos lo procesaban y producían el chimó que comercializaban junto a la sal en bruto con tribus de los llanos occidentales, las de las montañas andinas y la costa del sur del lago de Maracaibo.
Con la apropiación de la tierra, de los aborígenes y del urao por parte de los conquistadores, el imperio español lo comercializó en la provincia de Venezuela, en el Virreinato de Nueva Granada, en las islas del Caribe y hacia España; la producción y comercialización del urao le proporcionó a la Corona española cuantiosos ingresos sustentados en el régimen de producción esclavista y del monopolio.
Con el advenimiento de la República continuó la explotación y comercialización del urao, con el tiempo y el desarrollo de la tecnología aplicada al procesamiento del urao se obtuvieron diversidad de productos y usos para este mineral, que le dan importancia estratégica. Varias empresas nacionales e internacionales intentaron explotar y procesar este mineral sin resultados exitosos, en el año 1979 se le dio ejecútese al Decreto de creación del Monumento Natural Laguna de Urao, que entre varios aspectos regulaba e impedía la explotación del mineral.
Durante el periodo vacacional, tenía la costumbre de visitar la laguna para bañarme y divertirme, por lo que después de almorzar, habiendo reposado y cumplido con la digestión bajaba corriendo las siete cuadras que separaban mi casa de la panadería a la orilla de la laguna, allí compraba dos panes y un refresco que me sustentaban el resto de la tarde, continuaba la carrera por el margen del depósito de agua, en un recorrido de un kilómetro hasta el balneario, constituido por tres construcciones, dos en forma de palafito, varios kioscos y caminerías; me colocaba el bañador, me desacaloraba y me sumergía en el agua salobre.
El humedal estaba rodeado por la carretera pavimentada que en 1970 fue ampliada para adaptarla a pista para carreras de automóvil de alta cilindrada, en ella se celebraron varios eventos, los que fueron prohibidos por las normas del Decreto del Monumento Natural, la carretera permitía caminar alrededor del circuito que tiene longitud de cuatro kilómetros, disfrutando de las bellezas escénicas que ofrece el lugar, se observa el área de juncos, especie vegetal que crece alrededor de la laguna en las partes menos profundas, lo que genera el medio ecológico en el que habitan diversidad de especies de animales y plantas.
La orilla de la laguna en su extremo sur occidental, poseía ecología diferente, esta parte estaba conformada por el suelo con suave pendiente cubierto de espeso bosque, que se sustentaba en el suelo pantanoso y muy húmedo en el que crecen árboles de altura considerable entre los que destacan: apamates, cedros, samanes, cujíes, ceibos este bosque natural es interrumpido por terrenos que fueron talados antes del Decreto del Monumento Natural, para dedicarlos al pastoreo de ganado vacuno y la siembra de: hortalizas, tabaco y caña de azúcar, se continua otro espacio conformado por el bosque de pantano, allí se ubica el parque de recreación, la floresta es abundante y tupida.
Luego de reposar y relajar el cuerpo sudado y caliente por el efecto de la carrera, me lanzaba al agua que a esa hora la incidencia del sol calentaba a temperatura agradable, a esa hora se encontraban varias personas bañándose en el lugar, familias completas se incorporaban a la actividad lúdica, personas mayores disfrutaban del baño, al que se le adjudicaba propiedades medicinales por el contenido de las sales presentes en el agua y en el lodo.
En el extremo Nor Oeste está el parque de recreación, éste es bastante antiguo, ha sido remodelado en varias oportunidades, lo visitan propios y extraños admirándose de las características del lugar, en el que las familias se divierten ya que cuenta con espacio y condiciones logísticas para el ocio y el esparcimiento, este sitio de recreación es administrado por INPARQUES, a pesar de la vigilancia, el exceso de personas sin control y restricciones produjeron en los alrededores el apisonamiento excesivo del suelo, el talado del monte bajo y medio en detrimento de la vegetación. En esa parte del bosque INPARQUES organizó un vivero forestal, iniciativa que sin restarle mérito va en detrimento del ambiente. A pesar del Decreto los alrededores de la laguna fueron intervenidos significativamente, se construyeron viviendas sin la debida planificación que contaminan el agua, eliminan vegetación e interviene el suelo con la nefasta consecuencia.
Llevábamos tripas de neumáticos de vehículos que inflábamos a manera de salvavidas con las que nos divertíamos a más no poder, acompañado con uno de esos objetos atravesaba la laguna, nadaba cerca de doscientos metros sin parar y buen ritmo, llegaba al otro lado al área de césped, que es un piso flotante generado de las raíces del junco, sobre este lugar flotante jugábamos, buscábamos nidos de patos, de gallinetas; las nidadas de los corporanes que llegaron para quedarse; extraño los cada vez menos guiriries y otras aves que visitaban periódicamente el humedal. Al final de la tarde regresaba trozado de hambre a mi casa.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

MI ARBOL DE GUASIMO

MI ARBOL DE GUASIMO

Cerca de mi casa en lagunillas de Mérida, Venezuela creció y se desarrolló un guásimo, con tiempo centenario, estaba allí cuando nací en la cabaña de techo con paja y de piso de tierra apisonada, permaneció en mi juventud y aun en mi adultez.
El guásimo (guazuma ulmifolia) es un árbol perteneciente a la familia Sterculiacea difundido desde México hasta Paraguay, es de porte medio y puede alcanzar una altura entre 12 - 20 metros, su copa es redondeada y extendida alcanzando hasta 10 metros de diámetro, es de crecimiento rápido y permanece siempre verde, con hojas simples alternas u ovaladas. Las flores son pequeñas de color amarillo y se agrupan en panículas, los frutos son cápsulas verrugosas y de pulpa dulzona apetecidas como alimento por los bovinos y porcinos. Crece de los 0 - 1200 msnm, con precipitaciones de 700 - 1500 mm/año, tolera todo tipo de suelos con buen drenaje y pH mayor a 4.5.
Mi guásimo tenía dos metros de diámetro, con la característica particular que tenía poca longitud entre el suelo y el inicio del conjunto de ramas que conformaban la copa, poseía rugosidades y cavidades que me permitían a mis seis años escalarlo; la copa se formaba al finalizar el tronco con varas anchas, largas, gruesas y fuertes, las que a su vez se dividían en ramas secundarias y así sucesivamente.
Para mi fértil imaginación, con energía inagotable, fuerte carácter individual y curiosidad este espécimen vegetal trascendía de lo simple a lo complejo, el árbol cambiaba todos los días de función, era algo así como transconceptual, subreal en las posibilidades en que se adaptaba y adoptaba a formas y modos que se adecuaban a las fantasías que mi niñez creaba.
El árbol creció en un lugar privilegiado del pueblo, en la calle la Alameda es como una especie de Central Park en Lagunillas, conformado por un área de diez metros de ancho, por doscientos metros de largo, allí crecían especies de plantas aclimatadas a la condición semidesértica del lugar: cujíes, castañetos, acacias, samanes, apamates, algunos crecían a lo largo de la calle de la Alameda; se encontraban matorrales de diversa clase; se conseguían piedras de varios tamaños, formas, colores y origen; había diversos especies de fauna: lagartijas, tutecas, insectos, mariposas, grillos, bachacos, cochinillas, culebras; aves: cucaracheros, palomas, azulejos; en ese parque el Concejo Municipal construyó la capilla en honor a la Virgen de Coromoto, a la gruta se accedía por una amplia escalera de dos metros de ancho y con quince peldaños de altura, la imagen de la virgen posee tamaño de un metro de altura.
Todavía recuerdo los olores, colores, imágenes, ruidos e historia que principalmente los sábados y domingos se agolpaban y concentraban en y entorno a mi guásimo, porque los campesinos que visitaban el pueblo para las compras y asistir a misa dominical, de paseo amarraban las bestias con las que se transportaban a la sombra y seguridad del guásimo: burros, caballos, machos, mulas, vacas, bueyes impregnaban el ambiente con los olores de la orina y el estiércol, desde muy temprano oía el trajín de los arreos de mulas, algunos hasta con ocho bestias cargadas con los frutos que provenían de lugares aledaños y otros de campos distantes: La Calera, Los Curos, La Loma de La Mora, páramo del Tambor, la Trampa; los agricultores traían: caraotas, arbejas, habas, apio, papa, panela, cambures, queso, mantequilla, auyamas, malangá, de regreso cargaban provisiones de alimentos para sus familias, sal, alimento para animales, fertilizantes, herramientas entre otros.
El carácter jovial y risueño de la gente del campo se manifestaba en su permanente risa, la alegría, los comentarios jocosos, las anécdotas vívidas de lo que les ocurría en sus correrías por los senderos, las leyendas y mitos a los que les agregaban la exageración propia de los campesinos haciendo el mejor esfuerzo para hacerlas creíbles y veraces.
Portaban ropa elaborada con tela de kaki color beig o blanco, el pantalón suelto y la chaqueta del mismo color, debajo de ella generalmente vestían franela blanca, los que se podían dar el lujo usaban sombrero de pelo de guama, mancornas de oro y plata, el liquiliqui que así se denomina este traje, que es la vestimenta típica de la nación y que ellos portaban con orgullo y donaire; usaban botas con espuelas algunas de oro o plata; usaban látigo o bastón de arreo, elaborado a partir de la verga del toro, forrado con cuero. Alrededor de la cintura llevaban ancha correa o fajina que contenían compartimientos para guardar el dinero, se veían en las transacciones las morocotas, los pesos de plata, el fuerte de plata; en la pretina se asomaba la puñaleta de acero con treinta centímetros de largo que utilizaban con destreza como arma de ataque y defensa. Unos bebían el miche callejonero obtenido de la destilación clandestina de la caña panelera; otros consumían el chimo criollo; también estaban los que fumaban cigarrillos de tabaco aliñado preparados por ellos en la medida en que charlaban.
Las mujeres vestían faldas de tela multicolores y estampadas, anchas y largas que les llegaban hasta más debajo de las rodillas otras hasta los tobillos, usaban blusas que se cerraban en el cuello, muy pocas mostraban los hombros, la cabeza la protegían con pañuelos amarrados en la quijada y sobre este, el sombrero elaborado con fibra de fique, muy usado en los andes merideños; algunas usaban alpargatas finamente elaboradas sobre una lámina de suela gruesa o de caucho cortado de neumáticos de vehículos a la que se le incrustaba la capellada, que era un tejido con hilo grueso finamente tejida de uno solo o varios colores, el calzado muy fresco y económicas que satisfacían las necesidades de calzado de la población de menor recurso económico.
Allí estábamos mi árbol y yo, presenciando la historia y la cultura de mi pueblo, trepaba la planta y recorría las amplias avenidas de sus fuertes ramas, que contenían un mundo, que habitaban el vegetal; varias especies de hormigas, gusanos que se alimentaban de las hojas, lagartijos que consumían hormigas; pájaros que se alimentaban de insectos y gusanos, de las semillas de las frutas; algunas anidaban aprovechando lo frondoso de la copa, me desplazaba siempre con una mano agarrada a una rama, me desplazaba caminando, de rodilla, sobre las nalgas para tomar una fruta si estaba madura y frutas verdes para lanzarlas a mis amigos cuando jugábamos el quemado; en algunas ramas las aves anidaban por lo que estaba pendiente de los huevos y de los pichones, sin tocarlos para evitar que los reproductores los aborrecieran y los abandonaran. El árbol se convertía en mi nave espacial, con la que me transportaba por el espacio sideral, de planeta en planeta hasta que mi nona me sacaba de mis ensueños para llevarme a casa a la hora del almuerzo.

martes, 16 de septiembre de 2008

LA CRUZ DE LAS MISIONES

LA CRUZ DE LAS MISIONES

Como era mi rutina en periodos de vacaciones escolares a media mañana salía de mi casa a buscar a mis amigos para divertirnos, luego de una breve discusión sobre las diferentes alternativas de aventura que se nos presentaba, escogimos visitar la Cruz de las Misiones, construida en la sima del cerro de San Miguel (Lagunillas de Mérida, Venezuela), en el punto más alto de un ramal de la serranía Sierra La Culata, que separa la cuenca de la laguna de Urao, de la cuenca de la quebrada de Caparú, en su parte más elevada este cerro tiene una altura de cuatrocientos metros, con una loma redondeada que permite el ascenso por cualquier parte que se desee. Ingresamos por el barrio de San Miguel, en la parte más al Norte de la población, en los primeros decenas de metros, por años habitantes del lugar por diversas razones han colonizado el lugar construyendo sus casas al borde de diversos caminos de tierra que se alargan y comunican entre si las diversas veredas de tierra que en zigzag suben en la montaña.
Las casas las construían picando espacios en la montaña pedregosa y arcillosa de color rojizo, el terreno lo aplanaban y nivelaban; a la arcilla cavada, le extraían la piedra, la cernía, la humedecían y le agregaban paja, batían la masa de arcilla hasta que adquiría consistencia pastosa. Colocaban la masa de arcilla en cuadros de madera con medidas aproximadas de veinticinco centímetros de largo, por doce centímetros de ancho, por ocho centímetros de de grueso, presionaban y aplanaban la masa de arcilla en los moldes, luego lo extraían del cuadro de madera y lo colocaban a secar al sol, el adobe, que de esta manera se nombraba el objeto producido, lo empleaban en la construcción de paredes y cimientos para las casas. Construían las bases de la vivienda, con las vigas de riostra y las columnas, en la construcción de la vivienda participaba toda la familia: padre, madre, hijos y familia extendida, se incluían los vecinos que se integraban de forma cooperativa y solidaria, practicaban la mano vuelta.
Al finalizar el área de las viviendas el camino se hace estrecho, sube en sig sag por la falda de la loma; observaba la flora del lugar caracterizada por arbustos de hojas angostas, cujíes, abundaban las tunas, las guazábaras que es una especie de los cactus, con la propiedad de adherirse a la ropa, penetrar la piel con solo rozarla, el lugar estaba invadido por esta planta; otra especie vegetal la pringamoza caracterizada por tener altura aproximada de cincuenta centímetros, hojas y tallos de color verde intenso, tallos suculentos y hojas anchas con el envés cubierto de pelos, que al hacer contacto con la piel producen urticaria, ardor agudo, que irrita la piel y causa dolor insoportable con duración de varios minutos, evadíamos esta planta a toda costa; crecía el cactus arbóreo con altura de tres y cuatro metros, estas plantas se utilizaban para la construcción de viviendas y muebles, arte que tiene su origen en la época histórica de la colonia.
Se conseguían castañetas y cujíes achaparrados que resisten la sequía del lugar; la fauna también es escasa en la que resaltan paraulatas, halcones, sarnícalos, búhos, cucaracheros, palomas, perdices; abundan los reptiles, varias especies de lagartijas, tutecas, culebras venenosas, culebras cazadoras, iguanas.
La vista desde la altura del cerro es impresionante, permite la visual de la cuenca de la laguna de Urao, con la inmensa planicie que la forma, se divisa en su totalidad el pueblo de Lagunillas, parte del cañón del Chama en la parte media, la llanura de la huerta con los diversos cultivos y parte de las montañas de la sierra La Culata y la sierra Nevada de Mérida.
Recuerdo la vez que escuché el rumor del accidente sufrido por un operario de la energía eléctrica al realizar el servicio de mantenimiento a una guaya de electricidad de alto voltaje, recibió la carga mortal que lo mató de forma inmediata, corrí hasta el lugar repleto de curiosos que en romería veían el cuerpo colgando de los arneses de seguridad en la torre, recuperado el cadáver, las personas regresaron a sus casas y trabajos, el accidente me causó fuerte impacto, observé la muerte por primera vez en su acción segadora de vida, se inició mi temor por la parca, desde ese momentos adquirí un fuerte instinto de conservación y precaución.
En la loma, el pueblo construyó la Cruz de las Misiones, se llama así porque fue el resultado de la campaña de la Iglesia Católica, por intermedio de la Orden de los Capuchinos, que llegaron al pueblo para motivar e integrar la población en la búsqueda de valores y renovar la fe cristiana, la celebración de la campaña de las misiones se conmemoró con la construcción de una inmensa cruz de concreto en el sitio estratégico del cerro de San Miguel, para el logro del cometido la población debió vencer difíciles retos, puesto que las dimensiones de la obra civil exigían abundante material de construcción; los camiones solo llegaban hasta la base de la montaña, otro tanto ocurría con el agua que había que trasladarla hasta la sima de la montaña.
Para un pueblo motivado y organizado no existen limitaciones que no puedan vencer y así ocurrió en esa oportunidad, miles de personas de de todas las edades, actividades laborales, clases sociales, creencias políticas se unieron al unísono para trasladar los materiales requeridas para la obra. Me encontraba entre los más entusiastas, cargué granzón, arena fina de río, potes llenos de agua, me sentí orgulloso al colaborar con tan magna obra, subí y baje la cuesta de la montaña cientos de veces, estoy seguro que conseguí el derecho a ingresar al cielo sin importar lo que haga en adelante.

lunes, 15 de septiembre de 2008

ME MORDIO UNA IGUANA

ME MORDIO UNA IGUANA

De todas las oportunidades que el pueblo de Lagunillas de Mérida en Venezuela me ofreció en mi niñez para divertirme y departir con mis amigos y condiscípulos, en los momentos de ocio y descanso escolar, estaba recorrer los innumerables senderos que permitían caminar por los campos aledaños al pueblo.
Un camino que acostumbraba visitar era el que se iniciaba en el extremo más al Norte de la población, llamado la punta de San Miguel, recorría varios cientos de metros hasta el riachuelo, vía San Juan, y desde allí seguía las márgenes de la quebrada, a mi izquierda bajando por el riachuelo en la falda de la montaña estaba la cueva, el lugar se encontraba cortado de forma vertical, lo que permitió la formación de la caverna, mi curiosidad consistía en asomarme al hueco para observar las docenas de murciélagos que habitaban el lugar, me llamaba la atención la capacidad de esos mamíferos para volar en la noche y orientarse siguiendo los chirridos que emitían, me preguntaba sobre la veracidad de la relación que existía entre estos animales con el rey del averno: drácula, que tanto temor me causaba al verlo en las películas que en blanco y negro proyectaban en el cine, que era una casa de familia en la que se improvisaba la sala de proyección un gran patio, con una parte techada, preferencia, y otra al aire libre, popular, pagaba un bolívar para entrar, siempre a popular, me sentaba en el suelo del patio sin techo, me gustaba porque disfrutaba del fresco de la noche en ese pueblo que era demasiado caluroso, en la penumbra de la noche, más el ambiente creado por los parlantes, me producía inmenso temor, sin embargo la curiosidad podía más, para fijarme en la trama de la película.
Finalizada la exploración a la cueva de los murciélagos me incorporé al sendero que recorría por debajo de centenarios ceibos, cedros y acacias que creaban un micro clima, se sentía que la temperatura disminuía por lo menos dos grados, con respecto al ambiente de la localidad, la sombra conservaba la humedad del suelo, un campesino me explico que el bucare (ceibo era preferido para la cobertura de las plantas de café arábigo que requerían para su reproducción de sombra, me dijo que esta planta llamaba el agua por eso es que lo sembraban de forma masiva en las vegas de las cuencas media y baja del río Chama, por los meses de abril y mayo principalmente florecía, sus pétalos de color anaranjado con la forma de un gallito, era tal la abundancia de esta especie forestal en todo el estado Mérida que fue seleccionado como el árbol emblema de la entidad federal.
El ambiente del fondo del cañón regado por la quebrada y protegido del sol por la floresta, contrastaba notablemente con el erial de los parajes aledaños, con suelos pobres y desprotegidos, escasa vegetación en la que predominaban las especies adaptadas a los ambientes semidesérticos: tunas, pringamosas, cactus, guasabaras, olivos, castañedos, cujíes que crecían entre las piedras; en eso lugares pastaban famélicos chivos y ovejas de forma realenga, que ramoneaban el escaso forraje, los campesinos criaban estos animales para obtener ingresos extras y suplemento para la alimentación .
El sendero conducía a una planicie amplia, laboriosamente cultivada con hortalizas de clima cálido: tomates, ají, pimentón, cebollas, cebollín, otros cultivos se producían en ese sitio: caña de azúcar, tabaco, algodón y maíz, el ambiente es un paraíso, sabiamente regado debido a la ingeniosa red de canales (acequias) y estanques por la que se distribuye el agua, aprovechando al máximo el líquido vital.
El sendero estaba amenizado por el trinar de las numerosas aves que en ella anidaban y se reproducían: turpiales, gonzalitos, arrendajos, paparotes, pico e platas, cucaracheros que se alimentaban con la abundante provisión de frutas, flores, semillas e insectos que en toda la extensión del profundo cañón se conseguían.
Era impresionante observar la cantidad y variedad de mariposas que allí se reproducían: amarillas, monarcas, azules, rojas, de varios colores, blancas, grandes, medianas y pequeñitas, con las que se alimentaban las aves y los reptiles, los insectos cumplían la función de polinización de las flores. Los reptiles se daban un banquete con la abundancia de hojas, flores e insectos; desde los peñascos, en lo alto del barranco, sobre las piedras salientes, desde las primeras horas de la mañana se quedaban en reposo, calentando su cuerpo, que al inicio de la mañana y en las tardes se enfriaba, por lo que se quedaban quietos sobre las lajas, calentando el cuerpo con el sol para cazar y desplazarse en búsqueda de forraje. Una de las iguanas me llamó la atención, se encontraba a una altura aproximada de treinta metros de altura, observaba todo como si se tratara de una atalaya, trataba que se moviera para que bajara, mis esfuerzos eran en vano; otra alternativa era que subiera a ese lugar y lanzarla, no obstante la inclinación del peñasco y lo frágil de la estructura del suelo impedían mi ascenso, no me quedó otra alternativa que lanzarle piedras, me cuadraba y las tiraba, haciendo mi mejor esfuerzo, mi brazo no era tan fuerte apenas llegaba cerca del sitio, aquello se convirtió en una competencia personal, picado por la imposibilidad de capturar el animal; el reptil se burlaba al ver al humano debilucho, sin hacer caso a mi impotencia para derribarla, ella continuaba semi aletargada por su cuerpo frío y carente de energía, en eso nos parecíamos carecíamos de energía.
La veía hermosa, impresionante con la cabeza grande, ojos redondos, los que de vez en cuando abría y cerraba, La cresta recorría como una sierra el dorsal de su cuerpo, calculo que desde la cabeza hasta la cabeza medía un metro de longitud, con escamas que recubrían su cuerpo de color atornasolado, entre verde y azul que variaba en la medida en que el calor y la luminosidad del sol se incrementaba.
Transcurrió una hora aproximadamente desde que inicié el lanzamiento de piedras, la iguana comenzó a percibir la proximidad de los impactos, de no alcanzarla subiría más en el barranco y la perdería, sucedió algo impresionante, tome una roca de menor tamaño que las anteriores la lancé con precisión y dio contra el cuerpo de la iguana, se desequilibró, perdió estabilidad y se desbarrancó, cayó de sopetón cerca del lugar en el que me conseguía, sin perder tiempo tomé el costal que llevaba para capturar los reptiles, atontada me permitió lanzarle el objeto y la tapé, la tomé por la cabeza, sentí su fuerza, se agitaba, trataba de aruñarme, la tenía en mi poder, me embargaba la satisfacción de la captura, mis genes recesivos de hombre cazador se manifestaron con ímpetu, tan embelesado estaba que en un descuido mordió mi dedo índice, abrió una herida profunda que sangraba profusamente, abrí mi mano como acto reflejo, lo que la iguana aprovechó para huir, se subió rauda y veloz por el tallo de un árbol alto, desde allí nos miramos, me marché a mi casa.

viernes, 22 de agosto de 2008

EL SENDERISMO

http://tecnicas.breogan-scouts.org/senderismo.htm

Comenzar a andar y dejarse llevar, pero respetando el entorno.
A camino entre deporte, paseo y viaje, el senderismo es una de las actividades de ocio que mas adeptos gana en la actualidad, ya que combina el contacto con la naturaleza, junto a un ejercicio tan intenso como desee quien la practica.
En principio, el senderismo no exige una preparación excesiva, ni largos desplazamientos, ya que un recorrido por montes y bosques cercanos, es suficiente.
A medida que se mejora la experiencia y la resistencia física, se puede aumentar la longitud y la dificultad de las rutas.
Muchos coinciden en señalar que se trata de una práctica cada vez mas popular, pero que se realiza frecuentemente de forma indebida.
Quienes visitan esporádicamente las zonas propicias para el senderismo, no siempre se percatan de las agresiones a las que pueden someter a estos parajes naturales y olvidan uno de los principios básicos del senderismo: el respeto del medio ambiente.

jueves, 21 de agosto de 2008

CAMINATA MERIDA A MUCUCHIES MERIDA VENEZUELA

RUTA MERIDA A MUCUCHIES

Es una oportunidad para ejercitarse y consustanciarse de la historia y la cultura de la ciudad de Mérida. El inicio de la caminata tiene varias alternativas, una de ellas es en la plaza de las Heroínas un lugar identificado con los valores históricos de la capital del estado, sitio popular, en el que se construyó la plaza en honor a varias mujeres iconos de la valentía y dignidad de la damas venezolanas en la lucha por los principios de la independencia y la autodeterminación de los pueblos. El diseño de la construcción de la plaza es llamativo y propicio para la distracción y el esparcimiento, sobre todo para los niños que cuentan con espacio para la diversión y el ejercicio. Al frente del sitio público se encuentra la terminal del sistema teleférico de Mérida, considerado el más largo y alto del mundo. Se consigue en el lugar servicios de hoteles, restaurantes y agencias de turismo que facilitan a los usuarios las ventajas de la comodidad de satisfacer sus expectativas y necesidades.
El lugar tiene desde la época de la colonia importancia estratégica por cuanto era el sitio de arribo de las recuas de bestias cargadas con diferentes productos que provenían de la sierra nevada de Mérida: café, arbejas, habas, papa. Otros productos se traían desde los llanos occidentales: de Barinas, Apure, parte del Táchira y llanos colombianos de Casanare, desde donde se transportaba ganado en píe y tabaco. Desde la época prehispánica se tiene data del trasmonte de la sierra de la Nevada de Mérida por parte de los aborígenes de lo que aun se conservan terraplenes construidos por los nativos de esos lugares y que admiró a los españoles al arribar a esos lugares.
El caminante desciende por el sendero que serpentea por la cuesta en un zigzagueante diseño hasta el río Chama para transitar por trochas del antiguo camino colonial en los que se observa el empedrado, los muros de piedra en los margenes y las casas coloniales en los bordes del mismo. Se recorre la carretera pavimentada por el sector El Arenal, desde donde se prosigue por la urbanización Don Perucho, de allí se desvía por el margen del río Chama, que se atraviesa por un puente colgante que permite continuar el sendero hasta los Llanitos de Tabay al frente de la bomba de gasolina; a partir de este punto se camina por la carretera trasandina pasando por la población de Tabay, a dos kilómetros de este centro poblado, se desvía por una trocha que recorta parte del camino, luego se continua por la carretera pavimentada hasta la población de Cacute, de allí se avanza hasta Mucurubá, se cotinua hasta llegar a la recta de San Roman en el monumento al Indio Tinjacá y el perro Nevado, al finalizar la recta se consigue el antiguo camino de los españoles que en línea recta y en ascenso disminuye la ruta notablemente para salir al sitio del Vergel, último recorte antes de llegar a la población de Mucuchíes, estos senderos consituyen parte del antiguo camino de los españoles, por este camino lleno de historia y cultura avanzó el Libertador Simón Bolívar en 1813 al frente del ejército patriota en la Campaña Admirable rumbo a la capital de Venezuela, en ese momento un hacendado le regaló un cachorro de perro de raza mucuchicera, el Jefe patriota le dio por nombre nevado, el hacendado además le asignó un cuidador al perro, un peon de raza aborigen timotocuica nombrado Tinjacá, recomiendo buscar en internet la historia "El Perro Nevado de autor Tulio Febres Cordero" que recrea y detalla el desarrollo de esa historia que de cierta, se convierte en leyenda, por la relación imperecedera entre el militar y el amor y fidelidad de su mascota.
El tiempo empleado en esta etapa, a paso muy lento, es de nueve horas, con buenas condiciones físicas y entrenamiento adecuado el tiempo se reduce a siete horas.
La caminata se realizó gracias a las gestiones de la Asociación de Caminantes de Boconó en el estado Trujillo en Venezuela, que para esta versión cumple con la XI caminata, que parte desde la ciudad de Mérida hasta la población de Boconó, la caminata está organizada en cinco etapas que pasan por los pueblos: Mérida, Tabay, Mucurubá, Mucuchies, San Rafael de Mucuchies, Apartaderos, Chachopo, Las Ventas, Timotes, Las tienditas, Boconó.
Es de resaltar la felicitación a los organizadores y Directiva de la Asociación de Caminantes de Boconó por la excelente e impecable desarrollo de la caminta, presente en la lógistica, el apoyo paramédico y la presencia de motivadores que se manifestaron en la ruta, aupando a los caminantes que en esta oportunidad sumaron ochenta participantes provenientes de diferentes partes del país, los que con entusiasmo y denuedo asumieron el reto de cumplir con la meta establecida.
En el trayecto ocurrieron experiencias de confraternidad y amistad, una fue la muestra de valentía y heroismo demostrada por dos caminantes con edades superiores a los setenta años quienes se desempeñaron de forma activa, dando muestra de pundonor y gallardía, al responder con gallardía y capacidad ante los los exigentes retos del camino de la etapa, calculada en cuarenta kilómetros, además de este reto acompañaron por un buen trecho a una participante lesionada la que no abandonaron hasta entregarla sana y salva a la unidad de apoyo de paramédicos en Tabay, es la muestra de solidaridad y apoyo que los senderistas comparten en los momentos más álgidos y críticos. Ambos llegaron alegres, de buen humor a la meta al finalizar la tarde, dispuestos a madrugar al siguiente día para salir de primeros en el grupo, prometiéndo repetir la ruta el venidero año.