miércoles, 21 de mayo de 2008

CAMINATA VALLE EL TISURE SIERRA NEVADA DE MERIDA VENEZUELA


































































































































































































































































































































































































































































































EXCURSION AL VALLE EL TISURE

Se ingresa al Valle El Tisure por varias vías, la descripción que se hace, se corresponde con la ruta que se inicia en la población de San Rafael de Mucuchíes, distante una hora y media de la ciudad de Mérida, por vía carretera en regular estado, con acceso para vehículos de cualquier categoría; esta población se encuentra a una altura de 2954 m.s.n.m Burguera (1982), desde aquí, se pueden abordar dos caminos que están construidos casi en paralelo hasta un lugar aproximadamente a 5 kilómetros en el que se interceptan, está el camino viejo, que bordea el río, el que en determinados lugares es de difícil transito debido a que una creciente lo destruyó, sin embrago permite el paso de personas, es una vereda hermosa, bordeada por muros de piedras antiguos, linderos de terrenos y parcelas. El otro camino está en mejores condiciones, permitiendo el acceso de animales de carga y de vehículos de doble tracción hasta aproximadamente nueve kilómetros; desde este sitio se camina por la vía que permite el ingreso de animales de carga y de personas, discurriendo por un valle hermoso, por el cual se va subiendo por una pendiente relativamente suave, que no exige demasiado esfuerzo del caminante. El valle tiene forma de una amplia U, por la que desciende un riachuelo por el centro del mismo, a ambos márgenes se observan cultivos de papá, ajo; se cría ganado vacuno y caballar de forma extensiva. El área forma parte del parque Nacional Sierra Nevada, que es administrado por INPARQUES apoyada por la Guardia Nacional.


Se camina aproximadamente tres horas, para llegar al pie de la montaña que da acceso a la Ventana, una de las abra o paso (collado) hacía el otro lado, el valle El Tisure, al subir hasta el lugar La Ventana a 4200 m.s.n.m aproximadamente se observa el paisaje impresionante. Las fotografías que se presentan se corresponden con esta parte del Valle, desde San Rafael hacía el paso de La Ventana.


Desde La Ventana, se inicia el descenso pronunciado hacia el lugar llamado El Potrero, sitio en el que se encuentra la casa en la que vivió durante muchos años el Escultor y artista popular Juan Félix Sánchez, el camino es angosto y debe hacerse con cuidad para evitar lesiones, ya que el suelo está formado por cascajos de rocas y en invierno es muy resbaladizo. Los parajes que se observan son hermosos y llamativos. Se baja y se llega a un valle en forma de V con panorámicas únicas y un estado del ambiente impecable, desde allí se transita por una camino con poca pendiente que permite el relax y el disfrute de la naturaleza sin dejar de avanzar.


El final de la jornada de aproximadamente de nueve a ocho horas de caminata se llega Al Potrero, en este lugar Juan Félix Sánchez construyó su vivienda, utilizó materiales como la piedra, madera del lugar, barro. En la base de la montaña se transita por un sendero, con un declive suave que es travesado aquí y allá por pequeños hilos de agua: fresca, transparente, limpia, la que se puede beber directamente, y degustar de un agradable sabor, las pequeñas corrientes de agua desembocan en un riachuelo, en los pozos se observan hermosas truchas, tranquilas, trucha arco iris ( ), en los alrededores se oye el trinar de diversas especies de aves que alegran el lugar con su bullicioso ruido.


Se observó el estiércol de conejos, allí es hábitat del oso frontino ( ), del águila real ( )
En algunos casos vuelan el lugar en búsqueda de alimentos cóndores de la estación de recría que está cerca del lugar. Juan Félix Sánchez es un venezolano que nació el 16 de mayo de 1900 en la población en San Rafael de Mucuchies (www.vereda.hacer.ula.com), hijo de Benigno Sánchez y Vicente Sánchez, aprendió a reparar y a construir objetos de carácter utilitario. Isaina Dávila le enseño a tejer cobijas y ruanas, de un anciano indígena aprendió a relacionarse con las piedras y su madre el enseño a rezar (www.andes.net/personalidades/).


Su temprana vida adulta estuvo envuelta en algunas actividades políticas de sus pueblos, sirviendo como Juez. También diseñó títeres y fue titiritero en la plaza de su pueblo. Al momento de la muerte de su madre en 1943, Juan en profunda tristeza deja su pueblo y se muda a las remotas montañas del páramo merideño a un lugar llamado El Tisure, en compañía de su incondicional amiga y compañera Epifania Gil. En su finca El Potrero es donde él, desarrolla todo su talento artístico usando materiales naturales como: piedra, arcilla, barro, madera, lana. Aquí Juan de una piedra vista desde cualquier ángulo, que muestra una misteriosa similitud con el rostro de nuestro Libertador Simón Bolívar, que se encuentra en una plazoleta construida en la capilla El Tisure. Tomado de http://www.venezuelatuya.com/.


Juan Félix siempre estuvo profundamente influenciado por la religión, realizó largos retiros espirituales en los páramos merideños, su obra siempre giró en torno a su mundo religioso.
Cuando Juan Félix y Epifania llegaron al Tisure existía una pequeña población que poco a poco ha ido desapareciendo. Esta gente contribuyó directa e indirectamente en la obra de Juan Félix Sánchez.


El Potrero es el inicio de la gesta estética del artista, entendiendo estética en su más amplia significación. Construyó la vivienda en los terrenos de propiedad de su padre, en El Potrero. La vivienda fue construida aproximadamente en al década de los cuarenta se ubica aproximadamente a más de 2000 m.s.n.m en un terreno plano, aledaño a un riachuelo, con suficiente caudal durante todo el año, desde la montaña que está detrás de la casa, cae una cascada con un caudal de dos a tres pulgadas, en la que los vigilantes de INPARQUES instalaron una turbina para generar electricidad, que satisface los requerimientos para cinco bombillos de bajo amperaje. La turbina la construyó el Tecnólogo Popular Don >Luís Sambrano.

Para construir la casa Juan Félix utilizó principalmente las piedras del lugar, edificó los asientos sobre bases sólidas que soportan los muros de 1.80 m de alto y de 70 cm. de ancho, con piedras medianas y pequeñas organizó los muros, acomodándolas de manera que en algunas partes se acoplan de forma tal que parece un juego de lego, un rompecabezas.

La casa está distribuida de la siguiente forma: la entrada a la vivienda tiene acceso por un puente de piedra, con pasa manos de madera, por este se ingresa al frente de la vivienda que a su vez, cumple la función de corral para el ordeño de las vacas, para lo cual plantó un botalón fuerte., como él, en el centro; allí también están unos mesones de piedras planas y amplias para que los visitantes descansen, elaboró con piedras que hacen las veces de bancos para el descanso; el artista pensó en todo y en todos, le gustaba que lo visitaran y que las personas se sintieran agradadas y cómodas. El interior de la vivienda es por una puerta de madera grueso y tosco, continua el patio interior, todo con piso de piedras por donde corría el agua de la montaña, ahora no lo hace; entorno al patio central interno se ubican los cuartos con un área de 4 X 3 m, construidos sus muros con piedras, el piso es de tierra apisonada, en los cuartos se cuenta con sobre techos ( ensoberados) en los que se duermen las personas y en uno de ellos tenía el taller de telar, el techo está construido de zinc elevado, que permite la entrada de aire y luz hasta horas avanzadas de la tarde.


El telar que diseño y construyo Juan Félix sigue el modelo de los traídos por los conquistadores españoles, el artista le anexo un por lo que el tejido de Juan Félix Sánchez se reconoce por lo apretado de su trama y porque tiene diseños de figuras y colores. Testigos de cuando Juan Félix tejía, cuentan que la casa se cimbraba al golpe del trabajo del artista. Con el telar elaboraba principalmente: cobijas, chamarras y ruanas. Otra área interesante de la casa es la cocina, es amplia, ingresa una tenue luz durante el día por el techo que lo permite, la penumbra reina en ella, lo que genera un estado de misticidad, la cocina cuenta con un cimiento para lavar los útiles y preparar la comida; el agua proviene de la quebrada, de la que se deriva por tubería; está una mesa de madera amplia con bancos de madera a ambos lados; contra una de las paredes debajo de la chimenea construyó un cimiento rectángulo de 1 m X 2 m de piedra sobre el que está una parrilla de cabilla, debajo de esta se coloca la leña que arde con lo que se alimenta de oxigeno mediante un tubo soplado con la boca o con el movimiento de una tapa de olla. La chimenea extrae el humo producido y se puede permanecer alrededor de la fogata para calentarse, sobre todo en las mañanas, atardece y días lluviosos que son muchos, en las mañanas la chimenea llama a los visitantes, humeante, clara señal que el café está recién hecho. Refieren personas que presenciaron la experiencia mística que ocurría con la visita de turistas nacionales y extranjeros que al conversar con Juan Félix y verlo en esa penumbra solicitaban de él, que los tocara, querían que les transmitiera su energía, la vitalidad, existían la comprensión más allá de idiomas, cultura. Clase social, raza, religión y creencia política, allí se es habitante de la tierra, hermano en mancomunidad de la búsqueda de la paz y la armonía.



Siempre al lado de Juan Félix se sentaba Epifania Gil, atizando el fuego, colocando leña y preparando los alimentos, siempre atenta y silenciosa como el Ángel de la Guarda. En torno a la casa hay un hermoso prado, siempre verde, en eterna primavera, atravesado por el riachuelo, en este lugar acampan los visitantes en carpas con seguridad y disfrutando el paisaje idílico. Tiene un pequeño terreno cercado de piedras en la que se siembran hortalizas que crecen y fructifican en tan agreste clima.


La casa en El Potrero está a una distancia de la capilla de El Tisure por un kilómetro aproximadamente. Juan Félix Sánchez construyó la capilla sin emplear cemento u otro tipo de amalgama comercial, tampoco utilizó cabillas, vigas de hierro u otro material de construcción industrializado; amoldó las piedras ( abundantes material de fedelpato que se encuentra en la zona ) que consiguió en el lugar, las acopló, las amoldó, las juntó de una manera plástica y artística sin perder el carácter funcional que la hacen una construcción segura y perdurable en el tiempo, lo que le permite a la obra resistir los embates de fuertes movimientos telúricos que en la región son constantes y del cruento clima que allí existe. Utilizó en la construcción de la capilla los principios de la construcción, mediante el empleo del arco.

Juan Félix Sánchez además de ser excelente constructor, tejedor es prolífico tallista por lo que adornó el interior de la capilla con varias tallas en madera, su obra es primitiva, para lo cual conserva su estilo y lo combina con su existencia y el contexto, con el proyecto de vida que lo alienta, el cual es el religioso. Ese lugar se denomina El Balcón, que se caracteriza por ser el punto de convergencia de tres grandes valles andinos: El Tisure, El Valle en donde está la construcción El Castillo que se comunica con Santo Domingo y otro valle que comunica el lugar con los llanos occidentales del Alto Barinas, es una vista magnifica, una atalaya de los Dioses. La vista se solaza y se transporta kilómetros en una panorámica de casi ciento ochenta grados.

El condor es una ave de rapiña, se la localiza a todo lo largo de los Andes Sur Americanos hasta Argentina, entre los 600 y 4000 msnm. Mide cerca de 80 cm. Tiene la cabeza, parte superior de las patas, puntas de las alas y la cola de color negro; el resto del cuerpo es de color castaño, gris y blanco; planea alto, se posa en los árboles donde construye grandes nidos.
Burguera (1982) (p.40)